
29ª JORNADA
Viernes, 30 de junio
de 2006
Pedrouzo – SANTIAGO DE COMPOSTELA
Parcial 20,7 km;
Totales: 782,3 km; Restan: 0 Km
Santiago!!
Como me figuraba anoche,
los nervios han ganado la partida al cansancio. A las 05:00 horas ya estamos
arriba. Juan quiere llegar con tiempo a la Misa del Peregrino. Antes de
las 06:00 horas nos encontramos ante el Bar “Ché” esperando su apertura y tal como habíamos convenido ayer,
al poco rato aparecen Elizabeth con Olof. Después
de un buen desayuno, zumo incluido, salimos hacia el Polideportivo al encuentro
del Camino. Todavía está oscuro y una vez que nos adentramos en el
bosque de eucaliptos frente al Polideportivo la oscuridad es total. Menos
mal que todo es pista y no hay lugar a confusión. Además otros peregrinos
acompañan nuestros pasos. La temperatura es ideal por lo que con la camiseta
es más que suficiente. Juan y Pepe están nerviosos y se adelantan parece como
si salieran huyendo de un fuego. Yo me lo tomo con mas calma..
Tengo tiempo suficiente para llegar a Santiago a buena hora.
Me alcanzan y rebasan Elizabeth
y Olof y poco después los jóvenes italianos. Creo
que somos los únicos peregrinos legales que hoy están en el Camino. Otros
“turigrinos” con mochilas de pacotilla me rebasan.
Una vez cruzada la carretera general en Amenal por un paso inferior de reciente
construcción, afronto con tranquilidad la cuesta hacia las pistas del
aeropuerto. Los repechos se me antojan más suaves que otras veces. Debe ser
que es poco para lo que hemos tenido que padecer. Por donde irán Juan y Pepe?
Tendrán que esperarme en algún sitio porque las credenciales las llevo yo.
Efectivamente, me están aguardando en el mojón especial de la cabecera de
pista del aeropuerto. Son las 07:45 horas. Una vez en poder de sus credenciales
salen disparados y me dejan más solo que la una. En pocos minutos les pierdo
de vista. Quedan 12 km para llegar a Santiago. Me dejan
algo desmoralizado. Solo y viendo como me pasan los pseudo-peregrinos que
parecen galgos. Y entonces me planteo si merecerá la pena continuar andando.
El Camino que me proponía está prácticamente resuelto. Aún ando bien de fuerzas
a pesar de los problemas de salud que he padecido. Marcho cavilando y viendo
como me siguen pasando "turigrinos" más frescos que una lechuga.
Cuando alcanzo la carretera
en Lavacolla, aparece el autobús que hace el trayecto
del Aeropuerto a Santiago y no lo pienso. La tentación es demasiado fuerte.
Son las 08:35 horas cuando me subo al autobús y a las 09:00 horas ya he llegado
a la Estación
de Autobuses..
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Catedral a la vista
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En dicha parada me apeo
para, al menos, hacer el último kilómetro y medio a pié. Por la Rúa Angel
Casal llego a una rotonda tomando a la izquierda la Rúa Pastoriza que continua
recta enfilada a las Torres de la Catedral que ya puedo divisar cuando paso por la Rúa de los Basquiños
que enlaza con la Rúa
de Sta. Clara, San Roque, introduciéndome en el
casco viejo por la Puerta
do Hospitaliño. Las calles están casi desiertas,
la ruta que he tomado no es precisamente la oficial pero también se llega
a la Catedral. Como otras veces, cuando
tienes delante la majestuosa catedral y te das cuenta que no es un sueño lo
realizado, que has llegado de verdad, un placer indescriptible invade tu cuerpo
Lo primero que hago es
acercarme para darle el consabido abrazo al amigo “Santi”
y agradecerle las fuerzas que me ha dado para poder llegar hasta aquí. Cumplida
la visita obligada, a la
Oficina del Peregrino a recibir la “Compostela”. En la Oficina me encuentro con
la pareja francesa que viene con nosotros desde Oviedo y al “suizo-loco” que
me dice que ayer salió de Palas do Rei directamente
hasta aquí, unos 70 km, hasta durmió al raso y caminó toda
la noche. Una barbaridad. Aunque como él viene desde Suiza, ya debe tener
las piernas muy acostumbradas..
Con la “Compostela” en
la mano me dirijo a la cercana Pensión Ramos donde habíamos reservado
alojamiento. Tomo posesión de la habitación y después de una buena ducha y
cambio de ropa, a la calle.
Recibo la llamada de
Juan. Están ya en la Oficina
del Peregrino. Ahora voy hacia allí –le digo-. Cómo que vienes hacia aquí –me
dice sorprendido-. Sí –le contesto- es que he tomado un atajo. Bueno, bueno, ya
contarás cómo.
La Oficina del Peregrino se
encuentra a rebosar de peregrinos, la cola llega hasta la escalera. Cuando me
ven se quedan boquiabiertos. Como es posible!!-me
dicen al verme ya cambiado-. Ya os dije que había un atajo y yo lo he tomado.
Es suficiente.
Con las credenciales les
acompaño a la Catedral
para rendir la visita al Apóstol. Les espero a la salida de la cripta donde
reposan las reliquias del Apóstol. Una turista comenta al salir de
la cripta, el olor que desprenden unos peregrinos con los que se ha cruzado.-Casi
me caigo al suelo del mareo que me ha dado –le comenta a una amiga. Estoy
a punto de intervenir pero me contengo. Cómo quieren que huelan después de
casi 800 kilómetros de Camino!!.
Mientras ellos se
acercan a la Pensión,
aprovecho para ir a reservar mesa en el restaurante “La Tacita de Juan”,
recomendación del buen amigo santiagués José Luis.
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Junto a las santiaguesas en la Alameda
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Acto seguido a la Misa del Peregrino donde llego
con tiempo suficiente de pillar banco junto a la noruega Elizabeth. A Juan
y a Pepe no los veo. Observo que esta vez no hay lleno en la catedral. Cuando
el oficiante empieza a nombrar a los peregrinos y llega a “Tres de Castellón
desde Madrid”, no puedo evitar que un escalofrío recorra mi cuerpo. La verdad
es que quien lo iba a decir después de los reveses, que iba a estar aquí.
La pena es que hoy no hay sesión de botafumeiro, lo que deja a la Misa con un sabor un tanto descafeinado.
A la salida en la Plaza del Obradoiro, todos son felicitaciones y abrazos. Hace una
mañana espléndida. Por este año, el objetivo ha sido cumplido. Habrá que
celebrarlo con una buena comida. Antes de ir al restaurante, nos pasamos por la Pastelería
Herman donde encargamos unas tartas de Santiago.
En “La Tacita de Juan” nos atienden
de maravilla. No nos da dolor pedir lo más exquisito de la carta, sin mirar
siquiera los precios. Marisco no hay mucho surtido, hay que tener en cuenta
que estamos en junio, pero los entremeses y el pescado riquísimo. Al concluir,
el mismo propietario Juan, se encarga de sacarnos un tonelillo con orujo de
reserva, para que lo catemos. Si no les gusta –nos dice muy seguro--no me
pagan la comida. Os juro que nunca había tomado un orujo como este. Pagamos
con creces el capricho, pero un día es un día.
De vuelta a la Pensión una buena
siesta y a media tarde a ver el partido de fútbol del mundial entre Argentina
y Portugal. Después vamos a visitar a un amigo de Pepe que es de Sueras y tiene un bar frente a la Estación de Renfe . Se alegra
mucho de verle y nos atiende de maravilla. Incluso nos regala una botella
de Albariño, una de Ribeiro y otra de Licor Café
a cada uno.
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Junto a Valle Inclán en la
Alameda
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Recogemos las tartas de
Santiago de la
Pastelería y volvemos a la Pensión para dejar todo. Luego a patear las calles
y para rematar la tarde nos damos una vuelta por los jardines de la Alameda. Pepe nos hace una
foto junto a las pintarrajeadas santiaguesas de mediados del siglo pasado
inmortalizadas en el Paseo. Luego nos sentamos apaciblemente en un banco con
vistas al conjunto catedralicio donde, ante el espléndido panorama,
damos rienda suelta a nuestros pensamientos.
No tenemos ganas de cenar, unos helados son más
que suficientes y a retirarse toca que mañana tenemos que estar en el Aeropuerto
a las 07:15 horas.
Hasta el próximo año.
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