
Puente medieval a la salida de Olloniego
17ª JORNADA
Domingo, 18 de junio
de 2006
Mieres del Camino - Oviedo
Parcial 20,0 km; Totales: 459,0 km; Restan: 323,3 Km
El día del Corpus
La de hoy será la última
etapa del Camino del Salvador. A las 06:45 horas estamos saliendo del Hostal.
Todavía hay gente, sobretodo joven, que aún no se ha recogido. El espectáculo
de David Bustamante ha dado lo suyo. Pepe nos dice que en el Parque no cabía un alfiler. El aguantó hasta
las dos.
Otro día con tiempo
brumoso, hay que ir protegido de momento. Nos dirigimos hacia las afueras de
Mieres en dirección al Barrio de la Peña. Encontramos
un bar a punto de abrir. Por lo menos saldremos desayunados. Jóvenes que han
pasado la noche en vela esperan su apertura a las siete. Uno de ellos con la
resaca propia de una noche de juerga, increpa a Pepe requiriéndole a que se
identificara. Soy peregrino –le dice simplemente Pepe-. Peregrino? –le contesta
el joven con voz gangosa- a ver, enséñame la “cáscara”. Pepe se queda un poco
pensativo, la cáscara? pero enseguida cae en la cuenta y se vuelve. Muy bien
peregrino –le dice el joven al ver la vieira que lleva en la mochila- si no
llevas la “cáscara” no eres peregrino. A las siete en punto abren el bar que a
pesar de ser domingo se llena en unos momentos.
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Típica "panera"
asturiana
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Después de calentar el
estómago, salimos de Mieres por la margen derecha del Caudal. Hasta el Barrio
de la Peña
son 1300 metros.
Aquí comienza a empinarse la carretera hasta alcanzar el Alto del Padrún Como
vamos frescos, los 5 km
de fuerte subida hasta el Alto se hacen soportables. Hay escasa visibilidad
por lo que no podemos contemplar como quisiéramos el paisaje. Cuando llegamos
al Alto echamos un vistazo al valle por el que discurre la autopista entre
diversas industrias echando humo por las chimeneas y que afean el entorno.
Es lo único que alcanzamos a ver porque la niebla envuelve los montes próximos.
Al llegar al Padrún, nos
paramos a contemplar una vistosa “panera”. Pepe siente curiosidad por saber el
objeto de las losas que rematan los apoyos. Creo que son para que no pasen los
roedores –le contesto. Pero parece que no se queda muy conforme. Habrá que
preguntar.
La señalización nos saca de la carretera por un camino
en fuerte bajada que evita las varias revueltas que se suceden hasta que
llegamos al valle a la altura de la autopista y Estación de Tren de Olloniego.
Debemos cruzar la autopista por un moderno puente. Desde el Alto del Padrún habrán
sido unos 2 km
de descenso.
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Llegando a Olloniego
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Inmediatamente accedemos al pueblo que vemos a nuestra
izquierda y al que llegamos tras recorrer unos 600 metros. Saliendo del
pueblo, tras una curva, nos llama la atención los restos de un puente medieval
en medio de una pradera. Un poco mas adelante atravesamos una carretera bajo
un puente y a 1300
metros de Olloniego salvamos el curso del río Nalón
por un puente de piedra. Una vez cruzado y a la altura del panel señalizador
de El Portazgo, sale una senda a la izquierda que coincide con una “Senda
verde del Nalón”. Muy cerca del desvío, permanece desde el medioevo, un mojón
donde se puede leer: “A OVIEDO 1 ½ LEGUA”. De nuevo contactamos de lleno con
la naturaleza. Esto es otra cosa –dice Juan- ya estaba harto de carretera.
La senda va subiendo entre tupida vegetación bordeando la ladera del cerro
de la Corona de Hierro en busca
del collado de Picu Llanza. Un kilómetro escaso de cuesta nos deja junto a
unas instalaciones de un Centro “Reto”. Buen sitio para hacer un receso y
tomarnos unas tabletas energéticas y sales. Sus moradores salen en estos momentos
sin hacernos ni caso.
Del Centro “Reto” al collado de Picu Llanza son unos 700 metros de pista
asfaltada que recorremos sin dificultad.
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Barrizales después de Picu
Llanza
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A partir del collado, el Camino, que sigue coincidiendo
con la “Senda verde”, se interna por senderos con tramos empedrados, a veces
tenemos que salvar grandes charcas y barrizales. Pasamos por San Miguel (1300
metros desde el collado) y El Caserón (3800 metros del punto anterior). La etapa de hoy
va transcurriendo con tranquilidad, aunque la visibilidad, debida a la niebla,
es casi nula lo que nos impide admirar en toda su extensión la bella campiña
ovetense de continuos altibajos soportables Hay que prestar mucha atención
a los mojones y flechas porque en este tramo existen muchas encrucijadas.
Sobre las 10:45 horas llegamos a La Manjoya (500 metros desde El
Caserón) donde nos llevamos una gran sorpresa con el imprevisto recibimiento de
la Comisión
de Fiestas y una banda de gaiteros que se apresta a interpretar piezas típicas
asturianas. Es día de Fiesta en La Manjoya. Vaya bienvenida en la antesala de
Oviedo. Muy amables nos invitan a unos bollus
preñaos acompañados de bebida y con ellos asistimos a las primeras
interpretaciones de los gaiteros. La
Manjoya pertenece a la Parroquia de Santiago. Después de las fotos de
rigor y de agradecerles sus atenciones seguimos por carretera en descenso,
dejando la Iglesia
de Santiago a la izquierda continuamos hacia las puertas de Oviedo donde el sol
acaba de hacer su aparición, no podía fallar el astro rey un Día del Corpus.
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Gaiteros en La Manjoia
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Después de atravesar por un paso inferior la Autovía de La Plata, entramos en la capital
del Principado por el Barrio de San Lázaro, comenzando el callejeo en dirección
a la Catedral.
Dejando el Seminario Diocesano a la izquierda
accedemos a los Jardines del Campillo para introducirnos de lleno en el casco
histórico. Por la Calle Magdalena
llegamos a la Plaza
de la Constitución
donde se halla engalanado el Ayuntamiento y la Iglesia de San Isidoro el
Real. Y a través de un arco accedemos a la calle Cimadevilla, eje vertebral del
casco antiguo, que fue durante mucho tiempo el centro comercial, bancario y
administrativo de la ciudad, entrando al final de ella en la Plaza de Alfonso II el Casto
o Plaza de la Catedral
junto a la esbelta estatua de La
Regenta.
La Plaza
está muy concurrida y advertimos como mil ojos se nos quedan mirando con curiosidad.
Sin quererlo, nos convertimos en el punto de mira de los fotógrafos que se
hallan junto a la fachada de la Catedral esperando la salida
de la Procesión.
Podemos oír los clicks-claks de las máquinas fotográficas
cuando pasamos ante ellos. Debemos parecer unos bichos raros entre la multitud
vestida con sus mejores galas. Donde irán estos pobres peregrinos? Pues directo
al interior de la Catedral
(1).
La
Catedral se encuentra a rebosar por feligreses luciendo sus
mejores “trapos”. Y es que el mismísimo Arzobispo, se encuentra oficiando la
Misa Mayor. Ya sabemos que muchos creyentes
aprovechan este día tan especial para celebrar la Primera Comunión
de sus pequeños. El órgano emite en estos momentos música celestial. Vamos
apartando, con cuidado de no rozarles, a los asistentes que sorprendidos, nos
miran de reojo. Buscamos un hueco en el ala derecha junto a la pila bautismal.
Como si hubiera percibido desde lejos un olor que desentona con el ambiente,
aparece el sacristán con cara de pocos amigos exhortándonos a que salgamos de la Catedral. Nosotros
solo queremos sellar la credencial. Vuelvan en otro momento –nos dice
disgustado. Pues nosotros no salimos sin el sello –le replicamos convencidos-.
Viendo que no hacemos ademanes de irnos, no tiene más remedio que marchar a por
el cuño. Bajo la mirada un poco alejada y compasiva del Salvador nos sella las
credenciales sobre la protección de la pila bautismal. Ahora sí que podemos
decir con orgullo que hemos hecho honor a la cuarteta que marcaba nuestro rumbo
al salir de León:
El que va a Santiago
y no va al Salvador
visita al criado
y
deja al Señor.
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El Salvador
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Cuando esta tarde nos levantemos
de la siesta, vendré a rezar ante El Salvador con más tranquilidad.
En cuanto salimos al
exterior y como si de famosos se tratara, los fotógrafos siguen tomándonos
fotografías. Es posible que mañana seamos la noticia disonante en algún
periódico. La gente se va separando hacia los lados pues de un momento a otro dará
comienzo la solemne Procesión del Corpus. No es nuestro escenario así que nos
retiramos por el foro en busca del Albergue.
Preguntando damos con
él. Está en la Plaza
de Santo Domingo frente a la Iglesia Convento. Un anuncio nos informa que
hasta las 20:00 horas no lo abren. Un bicigrino italiano también se encuentra
esperando pacientemente. Juan va a preguntar en la iglesia conventual, donde
tiene lugar una actuación de gaiteros y danzantes asturianos, por si hubiera
posibilidad de que nos dieran alojamiento. Pero no es capaz de encontrar a
ningún responsable. Están todos muy atareados con las celebraciones.
En vista de lo cual
llamamos por teléfono a uno de los Hostales que aparecen en la Guía, el Hostal Lago
en la céntrica calle Caveda donde reservamos habitación.
El italiano dice que se
viene con nosotros. Pues bien, no hay problema le decimos. Y ahí va
siguiéndonos tirando de la bicicleta. Intenta convencer a Juan para que comparta
la habitación con él, así le saldría mas barato, pero Juan no le apetece
compartir habitación con un extraño y se inventa una excusa.
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La Regenta ante la Catedral de Oviedo
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Una vez presentados, y
asignada habitación, nos damos la ducha que tanto necesitamos y hacemos la
colada habitual.
Se nota que es domingo
porque en el restaurante que nos recomienda el propietario del Hostal se
encuentra cerrado, así como muchos que encontramos al paso. Así que no tenemos
mucho donde elegir y entramos en el primero que encontramos abierto. Y después
de todo, tenemos suerte, pedimos el típico pote asturiano que nos sabe
riquísimo.
Por la tarde, Juan y
Pepe salen antes que yo. No quieren llegar tarde a la misa de las 18:30 horas.
Casi detrás de ellos salgo con más parsimonia. Lo único que deseo es rezar ante
el Salvador y darle las gracias por la recuperación que he tenido y pedirle que
me dé fuerzas para llegar a Santiago. Cumplido mi deseo, me siento en un banco
de la Plaza de la Catedral aguardando a mis
amigos mientras escribo unas anotaciones de la etapa.
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Monumento a la Concordia
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Una vez juntos nos damos
unas vueltas por los alrededores de la Catedral y del Teatro Campoamor, pudiendo comprobar
la gran ciudad que es Oviedo. De lo visto nos llama la atención: la estatua
”Culis monumentales” (un enorme trasero) situada en la calle Pelayo frente
al Teatro Campoamor, el “Monumento a la Concordia” (un grupo de
3 hombres y 4 mujeres totalmente desnudos, uno de ellos con el brazo alzado
portando un pergamino) ubicada en la
Plaza del Carbayón, la Iglesia de San Juan El Real (entre las calles Campoamor,
Doctor Casal y Melquiades Alvarez), convertido en uno de los más hermosos
templos historicistas asturianos destacando su atractivo exterior por su variedad
policromática, el Campo de San Francisco, la comercial calle Uría, el palacete
donde se ubica el Gobierno Autonómico y el edificio del Banco Herrero entre
otros. Es todo lo que nos da tiempo a ver al paso, mientras buscamos las conchas
bronceadas de vieira que están adosadas a las aceras señalizando el camino
de salida.
Llega la hora de la
cena. Pepe dice que le apetece comer una pizza. Pues a comer la pizza. Faltaría
más.
Y a retirarse a
descansar que mañana damos inicio a otra incógnita para mí: el Camino
Primitivo.
Buenas noches y hasta mañana.
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