
Negros nubarrones entre El Burgo Ranero y Reliegos
27ª Jornada
Domingo, 24 de abril de
2005
Sahagún - Reliegos
Parcial
Duermo
como un bendito. El descanso ha bastado para terminar de secar mi ampolla.
Hoy sí que hago un buen desayuno en el bar del Hostal. Cuando salgo al exterior me doy cuenta de
que el frío no termina de dejarme. A mayor abundancia, unos feos nubarrones
hacia el oeste no hacen presagiar nada bueno. Como va siendo habitual hay
que enfundarse la “braga” y los guantes. Por las calles casi solitarias del
casco antiguo y después de atravesar
En casi
una hora de camino llego a la altura de Calzada del Coto junto a la autovía.
En este punto se puede optar por dos itinerarios. El que sigue al frente por
un andadero y el que cruzando la autovía y atravesando el pueblo discurre
por
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Ermita
de la Virgen de los Perales
|
Me decido por el primer itinerario que por un cómodo
andadero me deja en Bercianos en una hora, después de pasar por la
ermita de la Virgen de los Perales. Allí me tomo un respiro y aprovecho para
tomarme un té en el bar del hostal. Dos horas más
de plácido caminar por terreno completamente llano hasta la localidad de El
Burgo Ranero, son las 12:30 horas. Me dirijo al Bar “El Peregrino” frente al Albergue. Los dueños son viejos
conocidos. Con la reforma practicada, el local parece más amplio. La barra
está al completo de clientela. El propietario muy atento me hace pasar a una
sala contigua que ha habilitado como de descanso y me invita a una tapa de
callos con una cerveza que me saben a gloria.
Al poco
tiempo aparece el inglés Chris que me acompaña en la comida. Me comenta que ha coincidido
con la peregrina Sofía de Barcelona que viene por detrás. A las 15:00 horas,
después de haber reposado un poco la comida, reanudo el Camino en solitario.
Chris se va a quedar un rato más.
Al poco
tiempo de salir tengo que enfundarme el chubasquero porque comienza a llover.
El cielo se va cubriendo por momentos de negros nubarrones que dan un aspecto
tenebroso al páramo que debo recorrer. Unos peregrinos de pacotilla me alcanzan.
Poco después aparece un “Audi” que marcha a una velocidad impropia dando a entender
que es un coche de apoyo. Efectivamente se detiene cuando llega a la altura
de los caminantes y después de intercambiar unas palabras se adelanta a ellos.
Comienzan las culebrinas entre las nubes y a escucharse los truenos. Parece
que me estoy metiendo en la boca del lobo. Observo como los falsos peregrinos
lo piensan mejor y se introducen en el coche de apoyo que de inmediato gira
180º retornando hacia El Burgo. Curiosa forma de entender el peregrinaje.
Así que
de nuevo en la soledad más absoluta, bajo un cielo negro vomitando rayos y
centellas que imponen e infunden pavor al más atrevido de los mortales. Cae
un fuerte chaparrón que afortunadamente no dura mucho, dando paso a algunos
rayos solares que se asoman tímidamente entre las nubes. Parece que
la tormenta se va desplazando hacia el sur. Estamos salvados.
Ese trayecto
entre El Burgo Ranero y Reliegos siempre se me atraganta. Un poco retirado a mi izquierda
aparece en el horizonte el pueblo de Villarmarcos, poco después paso junto un pequeño aeródromo
y más adelante el cruce de la carretera que se dirige al pueblo por la izquierda
y un camino de tierra por la derecha que lleva al antiguo apeadero del tren
por donde pasa el itinerario alternativo.
Dos kilómetros
mas allá llego a la confluencia con la vía férrea. Observo como han desviado
el Camino para evitar el peligroso paso de nivel sin barreras. Ahora se atraviesa
las vías por un paso inferior. Ha sido una reforma digna de elogio.
El pié
izquierdo comienza a molestarme. Vaya por Dios!!
Esperemos que el dolor no vaya a más. Estoy deseando llegar.
A las seis
menos cinco hago mi entrada en Reliegos dirigiéndome directamente al Albergue. Casi pisándome
los talones aparece Chris. Hago el número 18 de
los registrados en el Albergue el día de hoy.
Después
de una buena ducha me dirijo al bar donde formo tertulia con el portugués Pedro, Chris y dos peregrinos italianos de Brescia. Como es domingo el bar
está a rebosar de parroquianos. Poco a poco voy contactando con nuevos peregrinos
haciendo que mi Camino vaya adquiriendo vida propia.
Al caer
la noche, el frío acompañado del viento vuelve a hacer acto de presencia,
así que al concluir la cena lo mejor es retirarse a descansar.
Buenas
noches y hasta mañana.
Carrión
de los Condes-Sahagún
Reliegos-León
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