
Llegando a Villambistia
21ª Jornada
Lunes, 18 de abril de
200
Belorado-Agés
Parcial 27,5 Km; Total 567,5 Km; A Santiago: 507,5 Km
Albergue
inesperado
Muy pronto comienza la despertá de los peregrinos. Como
estoy solo en la habitación, nadie me molesta, así que me hago el remolón
esperando que el patio se despeje.
Mientras tomo
el desayuno en el mismo Albergue, observo movimientos extraños de peregrinos
que intuyo tiene algo que ver con coches de apoyo y es que no termino de concienciarme
que estoy en el Camino Francés donde confluye un variopinto peregrinaje. Al
ir a recoger el bordón que tuve que dejar a la entrada del Albergue, me doy
cuenta que no está, deben haberlo confundido por otro parecido. El que me
han dejado lleva unos recuerdos que pronto echará en falta su propietario
al que espero encontrarle pronto para efectuar el cambio.
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Abside
de San Felices
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Entre Belorado y Villafranca coincido
con bastantes peregrinos y seudoperegrinos. En Espinosa del Camino hay una
furgoneta de apoyo donde una pareja de francesas que estuvieron en el Albergue
espera termo en mano a sus compañeros para reconfortarles con alguna infusión.
En Villafranca entro para almorzar en Casa del Pájaro
que está atestada de clientela. Como de costumbre me pido el clásico bocadillo
de tortilla. Un grupo de peregrinos riojanos y madrileños me saludan desde
un rincón, también estuvieron en el Albergue de Belorado
y vienen con coche de apoyo, debe ser la moda.
Subiendo por
los Montes de Oca hacia el Alto de
En el alto, de
nuevo la furgoneta de los franceses. ¡Vaya ayuda la suya! Un poco mas allá
hacen cambio de conductor el grupo riojano-madrileño y un poco mas adelante,
en medio del cortafuegos, un personaje muy extraño junto a un coche, que además
de presentarse como montañero, se hace pasar por sponsor
de no se qué Asociación caritativa, ofrece café o té templado, mas bien aguachirle,
a cambio de la voluntad. En fin, me doy cuenta que el Camino se encuentra
muy concurrido pero lo que se dice de verdaderos peregrinos más bien poco.
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Llegando
a San Juan de Ortega
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En San Juan de
Ortega aprovecho para descansar y comer, quiero continuar hasta Agés donde dicen que han abierto un nuevo Albergue que está
muy bien.
En el camino
hacia Agés, recibo la llamada de mi amigo burgalés
Juan Luis, compañero de fatigas de otros Caminos. Me
dice que en Agés le espere, me llevará a su casita de
Pineda de
En Agés busco un buen socaire que me proteja del viento frío
para esperar a Juan Luis, tan buen amigo, como compañero peregrino y hospitalero,
que no tarda en llegar.
Conforme
ascendemos hacia Pineda bordeando el río Arlanzón y
sus embalses observo las verdes praderas que se extienden por las laderas de
los montes donde pacen grupos de ovejas churras, dicen que las mejores para los
asados. El tiempo va de mal en peor, las cumbres se van cubriendo con una
niebla espesa y comienza a chispear.
Cuando llegamos
a Pineda ya está lloviendo y hace un frío que pela. Más bien que agua, lo que
cae es aguanieve unido a un viento gélido. Hay que guarecerse donde sea.
Después de asearme nos dirigimos al centro y como el tiempo no está para muchos
paseos nos refugiamos en un bar donde entonamos los
cuerpos con café bien calentito mientras recordamos tiempos pasados.
Para cenar,
Juan Luis prepara unas chuletillas de cordero regadas
con buen vino que me saben a gloria bendita. Y después de un rato de amena charla
donde surgieron recuerdos de otros Caminos, me enseña la habitación de este
Albergue inesperado donde dormiré bien arropado y con la calefacción a tope.
Buenas noches y
hasta mañana.
Azofra-Belorado
Agés-Burgos
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