
El otro "bosque encantado"
38ª Jornada
Viernes, 6 de mayo de
2005
Palas do Rei-Arzúa
Parcial
A las 06:30 me despierto. Hoy también he descansado
a gusto. Me asomo a la ventana. Ni una nube en el cielo y el viento parece que
ha calmado. Si todo sigue así, se presenta un buen día. El dolor de la pierna va
mejorando. Menos mal!!
A las 07:10 horas ya me encuentro saliendo de Palas
en busca de un bar abierto que encuentro a la salida
del pueblo ya rebasadas las últimas casas. Por lo menos puedo desayunar
caliente.
Se continua por la carretera y tras una gran curva
que envuelve el Carballal se toma un desvío a la
izquierda que me introduce por una “corredoira” en un frondoso bosque
de carballos con un sotobosque de
tupida vegetación, debe tratarse del lugar que tanto miedo produjo en su primer
Camino, a mi querida amiga Elizabeth residente en California. La verdad es que
produce cierto “repelús” el entorno y más aún al
caer la tarde, cuando ella cruzó el bosque en solitario. Pasadas unas charcas
desde donde llega el desaforado croar de las ranas mezclado con el graznido de
algún córvido, se abren de nuevo los espacios dejando traslucir un hermoso cielo
azul. Poco después, dejo a mi izquierda un nuevo albergue del Camino, debe ser
el de San Xulián, tabla de salvación para
Elizabeth.
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Jardín
de los Somoza
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Sigo adelante con el dolor en la pierna que comienza
de nuevo a aburrirme, tendré que ir acostumbrándome a él. Menos mal que el
bello paisaje hace que te olvides a ratos de las molestias. A
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Curiosa
flecha en Leboreiro
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En la travesía de Leboreiro, me llama la atención una flecha en una fachada
formada con conchas pintadas de amarillo. Me detengo a sacar una foto. Cuando
llego al famoso puentecillo medieval a pocos metros de salir de Leboreiro, me desprendo del polar pues el calor comienza a
abrumarme. Cuantas vueltas da el tiempo en Galicia!!
Después de atravesar una fea zona industrial, el
Camino desemboca en una pista que entre carballos desciende directamente
al nivel del río Furelos. Tras cruzar el famoso puente
romano se llega a la aldea de Furelos. La iglesia está
abierta lo que me decide a entrar para agradecer sobretodo al amigo “Santi” mi mejoría y sellar la credencial. El párroco me
muestra orgulloso un curioso cuadro de un Cristo. Su brazo derecho se ha
desprendido de la cruz en actitud caritativa. Un gesto expresivo que según me
explica el cura es como si Jesucristo en su agonía intentara ayudar a
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Puente
de Leboreiro
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Diez minutos después entro en Melide, sentándome a descansar en un banco de la plaza. La
pierna se me está cargando pero debo continuar antes que me enfríe.
Los eucaliptos van haciéndose poco a poco mas
patentes en el entorno y también los peregrinos que me pasan o les paso. Pienso
que cuando llegue a Castañeda tomaré algo en la tienda-bar pues ya me está entrando hambre. Pero al llegar al sitio
donde estaba el cártel anunciando el bar, observo que
ha desaparecido. Posiblemente lo hayan cerrado. Hay que seguir
adelante.
Después de atravesar la carretera por un paso
inferior, viene un fuerte repecho que con el calor que hace se hace “duro de
pelar” hasta la altura de un puente que cruza la carretera que se deja a la
derecha. Al principio de la bajada por la ladera opuesta decido detenerme bajo
unos eucaliptos a descansar y tomar unos frutos secos y la
naranja.
Continúa la pista en descenso continuado hasta
llegar al valle del Iso donde se localiza el albergue
de Ribadiso de Abajo en un paraje paradisíaco. Entro
para tomarme un refresco de máquina y aprovecho para sellar la credencial. La
verdad es que me quedo con ganas de finalizar la etapa en este albergue rodeado
de tanta belleza. Encuentro a viejos conocidos. Teresa, la rubia brasileña que
se alegra mucho de verme. Se ha adelantado a su amiga que anda un poco tocada.
Me pregunta si la he encontrado en el Camino. La verdad es que si la he visto,
no me he dado cuenta. Aunque ahora recuerdo que vi a una mujer sentada en
actitud pensativa a un lado del camino. Muy bien podría tratarse de ella pero no
estoy seguro. También están allí los componentes del grupo del sevillano con
Pedro el portugués que piensan quedarse.
Son las 15:15 horas y a pesar del calor decido
continuar, son unos dos kilómetros y medio los que me faltan para llegar a Arzúa y aunque todo el camino discurre en una cuesta
respetable intentaré hacerlos poco a poco. Por otra parte la pierna me duele un
poco más. No obstante marcho a buen paso e incluso rebaso a un grupo numeroso de
alemanes que van con niños. Mientras sea subida, no me
importa.
A la entrada de Arzúa
está
Tras aliviar la sed, paso a la habitación y me
tumbo en la cama manteniendo los pies levantados ligeramente para facilitar la
circulación de la sangre. Vaya calor que hace!! Ya no
me acordaba que existía.
A las seis y media me acerco al Restaurante
“Teodora” donde me permito el lujo de cenar dos buenas rodajas de merluza fresca
con ensalada. Y a dormir. Ahora sí que tengo Santiago a tiro de piedra. Parece
mentira!!
Buenas noches y hasta mañana.
Portomarín-Palas
do Rei
Arzúa-Monte
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